Desde Montepío, llevamos varios meses mostrando diferentes tipos de seguros en nuestros artículos. En qué consisten, por qué contratarlos… Pero ahora debemos volver al cénit de la cuestión. ¿Por qué contratar un seguro? Sí, por qué contratar un seguro, en general. En este artículo os ilustraremos con varias razones.
Quizá estés leyendo esto y seas una persona joven, que se encuentra ante el dilema de contratar un seguro. Los has visto anunciados en televisión, has oído a tus padres y familiares hablar de ellos durante años, pero ahora llega el momento de saber por qué lo necesitas.
Un seguro tiene como objetivo prevenir al asegurado de un riesgo o de sus consecuencias, cubiertas mediante su resarcimiento o indemnización por parte de una entidad aseguradora en caso de que ese riesgo ocurra, estipulando la cobertura en un contrato a cambio de una prima.
¿Qué te ofrece un seguro? Una garantía de tranquilidad. Su objetivo es que no te preocupes en caso de sufrir un infortunio, como podría ser el caso de problema de salud, que sería cubierto por un seguro de salud. Este te ofrece muchos beneficios, como evitar demoras y trabas burocráticas a la hora de acceder al sistema de salud.
A la hora de contratar un seguro, has de consultar con un mediador, el cual tendrá en cuenta tu situación y necesidades para recomendarte las pólizas más adecuadas. Hay tres elementos principales que confluyen en un seguro. En primer lugar, el interés asegurable. Este es el objetivo, basado en la relación económica entre el tomador del seguro y un bien amenazado por un riesgo. Pero no todos los riesgos son asegurables. Para serlo, necesitan que el bien asegurable pueda valorarse económicamente y que el riesgo sea fortuito y aleatorio, pues en caso contrario estaríamos ante un fraude. Entre los riesgos asegurables encontramos los riesgos personales, patrimoniales y profesionales.
Tras el interés asegurable, entran en juego los otros dos requisitos: el daño (lesión total o parcial de ese interés que se produce en el siniestro) y el riesgo (la posibilidad aleatoria de que ese siniestro se produzca).
Por último, debemos hablar de lo que formaliza nuestra contratación de un seguro: el contrato de seguro. El documento principal e imprescindible que instrumenta el contrato es la póliza de seguros, que recoge los derechos y obligaciones tanto del asegurador, como del tomador, del asegurado (cuando no coincidan) y de los beneficiarios. En resumidas cuentas, un seguro resulta un alivio y una garantía en tu día a día. Siempre hay que considerar la posibilidad de ciertos eventos, accidentes o infortunios para poder prevenirlos. Y la mejor forma de hacerlo, es con la contratación de un seguro. En Montepío llevamos más de 100 años cuidando de ti, ofreciéndote una amplia gama de seguros de ámbito particular, familiar y profesional y colectivo para empresas. La protección más completa sin limitaciones.