En uno de nuestros artículos anteriores, hablábamos de por qué contratar un seguro y las variables a tener en cuenta para contratarlo. Una de las variables más importantes es la prima, y la abordaremos en este artículo.
La prima de un seguro es el precio que el asegurado abona por el servicio que ofrece la compañía aseguradora. En base a las condiciones estipuladas en la póliza, el asegurado deberá pagar por las coberturas que reciba en caso de un accidente o imprevisto. Asimismo, la compañía de seguros está obligada a indemnizar o satisfacer un capital, renta o prestación en caso de que ese riesgo que el seguro cubre se produzca.
¿Qué tipos de primas existen y cómo se calculan? En función de la periodicidad con la que abonamos la cuantía, la prima puede ser periódica o única. Es decir, la primera suele pagarse cada cierto tiempo, estipulado por la aseguradora, y la segunda es un pago único. Aparte, la prima puede ser fija (se paga siempre la misma cantidad) o variable (varía en función de cómo evoluciona el riesgo asegurado). En el caso de las primas periódicas, cabe apuntar que pueden ser anuales, semestrales, trimestrales, bimestrales o mensuales.
Según la naturaleza de la prima, hay diferentes tipos. La prima pura es el riesgo que supone asegurar al cliente, obtenida a través de un cálculo de probabilidades. La prima natural ascendente es aquella que se calcula anualmente, aumentando con la edad del tomador del seguro. Por otra parte, está la decreciente, que, como su nombre indica, desciende con el paso del tiempo.
Otros tipos serían la prima nivelada, que no sufre modificación alguna durante la vigencia de la póliza, la prima total del seguro (el precio final que paga el asegurado), y la extraprima, la cual se añade a la nivelada cuando cambian las condiciones del asegurado.
La prima total en concreto, surge tras el proceso de sumársele a la prima pura los gastos de administración de la compañía aseguradora, dando paso a la prima de inventario, y cuando a esta le sumamos los gastos de gestión, comerciales y su beneficio, obtenemos la prima comercial. Una vez añadidos los impuestos, la parte del Consorcio de Compensación de Seguros y la Comisión Liquidadora de Entidades Aseguradoras a la prima comercial, obtendremos la prima total, que, como mencionamos previamente, es el precio que abona finalmente el asegurado.
Desde Montepío, esperamos que este artículo haya sido de ayuda para comprender las diferentes primas que pueden haber a la hora de contratar un seguro. Ante cualquier duda, no duden en contactar con nosotros.